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La conspiración

El locutor habla y habla, parlotea en realidad. En su afán de rellenar el espacio dice cualquier cosa, de una noticia salta a otra, confunde y desinforma. Parece disfrutarlo. Lo peor es que no hay nada que oir. En este momento, tristemente, estoy con el menos malo. Que frustración. Es que no hay invento que pueda con el tráfico.

Para pasar el rato, pienso en conspirar.

Contra quien, a ver ¿El gobierno? No, muy típico y fácil. Eso ya ni divierte.

¡Corporaciones! - pienso- pero es demasido rebuscado. ¿Ovnis? Que va, para eso están los Ufólogos. Que trabajito ese ¿no?

¡Aja! Contra el locutor. Eso es. Ese si se lo merece, y bien merecido. Y ¿qué hago?

Puedo quizás llamar y dar un reporte del tráfico malo, seguro el tonto va lo dice y lo botan. Pero que idiotez. Si vive diciendo tonterías y no lo han botado.

Tengo que elaborar un plan. Puedo fingir ser un cliente grande.Ofrecerle la cuenta de su vida. Él va ser la estrella que brillará a costillas de mi producto. Yo le voy a dar empuje. Eso es.

El producto sería, botas. Si botas de cuero. Y la cuña ésta: “una iglesia, una misa, el cura habla al fondo. En la primera fila están sentadas muchas putas. Las señoras se ven, las ven, se molestan y molestan para que las prestadoras se den cuenta, se incomoden y abandonen. Mientras el sermón sigue, la guerra silenciosa de miradas. Unas desprecian, otras obvian. De repente la toma viene a ras de piso, se ven los pies de los sentados en primera fila. Zapatos de tacón corto, sandalias y zapatillas son las primeras en aparecer. Luego las botas, el producto. Vaqueras, botines, de tacon alto, a media pierna. Se congela la imagen y se escucha - el reino de los cielos es para las devotas- Las putitas brincan y celebran. Cierra con: Sólo para devotas de la moda”

Lo tengo, que plan. Este locutor cae. Se le van a desorbitar los ojos. Le voy a callar esa voz engolada por uno segundos. Que plan…

Ahora, como le entro. Me visto bien, lo llamo y le pido cita. No, llamo a la productora y le digo que me de sus contactos para una propuesta. ¡Quiero pautar! -grito como millonario- te paso con mi secretaria para que le des el correo.

Coño, la secretaria. ¿Quién podrá hacerme esa segunda?

Dios, se acabó la canción, de nuevo los comentarios. Es que de verdad se lo merece este locutor, se lo merece.

Coño la secretaria, no pensé en eso. ¿Y que flux me pongo para la cita? Tengo que llevar hoja membretada, para que me crean. Además que pensé un comercial de televisión para un locutor de radio, que pilas. ¿Y de cuál teléfono llamo? Además, ¿cómo se grita como millonario?

¡Nojoda! apago esto y ya.

¡Te jodí guevón! (grito de millonario)